«Deberíamos regular las terapias complementarias y no hostigarlas»

El doctor Juan Carlos Durán coordina en Las Palmas un programa de oncología integrativa y comprueba su efecto positivo en la calidad de vida de los pacientes.

Gema Salgado

Su historia es la de un cirujano cardiovascular enérgico y apasionado que, a causa de un cáncer, se vio ante el difícil reto de cambiar el rol de médico por el de paciente. La enfermedad le hizo abrir más su mente.

Leyó e investigó las vías más efectivas de tratamiento, tanto en medicina convencional como en disciplinas complementarias, y trabajó duro para recuperarse.

Hoy Juan Carlos Durán, licenciado en Medicina en Argentina, coordina el programa de oncología integrativa en Hospitales San Roque de Las Palmas de Gran Canaria. Además es vicepresidente de la Federación Española de Medicina Integrativa.

«Los pacientes que reciben atención integrativa tienen mejor calidad de vida y menos estrés»

—¿En qué consiste el programa de oncología integrativa que coordina?

—Una vez establecido el tratamiento específico para su cáncer, se le propone al paciente la consulta con medicina integrativa. Se le ofrece un tratamiento integral, para él y su familia, que les permita afrontar la realidad que les toca vivir y comenzar a trabajar desde el inicio en la disminución de los síntomas y los efectos secundarios.

Al mismo tiempo, comenzamos con la reeducación de los hábitos inadecuados para abordar la prevención secundaria y disminuir al máximo la posibilidad de recidivas o de nuevas neoplasias.

—¿Qué terapias aplican junto a los tratamientos convencionales?

Seguimos las recomendaciones de las guías americanas de oncología integrativa, en la línea del Hospital MD Anderson Cancer Center, de Houston. La nutrición, el ejercicio físico, la gestión emocional, la reducción del estrés y la suplementación nutricional personalizada son las bases.

Todo ello –partiendo del trabajo guiado con el paciente y su familia, basado en la neuroplasticidad y la epigenética– nos permite reconducir hábitos y hacer frente a los efectos colaterales, empleando en primer lugar recursos no farmacológicos y dejando a estos como una segunda línea de actuación. En muchas ocasiones podemos retirar los sedantes, antidepresivos, hipnóticos, analgésicos y antieméticos…

—¿Con qué profesionales cuenta en su equipo?

—Con nutricionistas, terapeutas mente-cuerpo, fisioterapeutas y acupuntores, todos ellos altamente cualificados (los selecciono yo personalmente). Utilizamos la acupuntura, para tratar las náuseas, los vómitos, la fatiga y el dolor; el masaje oncológico y las diferentes terapias mente-cuerpo para la reducción del estrés (meditación, meditación guiada, mindfulness, yoga, taichí, arteterapia o musicoterapia).

—¿El sistema médico y los otros médicos entienden lo que hacen?

—Estamos viendo un cambio lento pero favorable. En el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria, donde desempeño mi actividad como cirujano vascular, contamos con musicoterapia a través de la Fundación Mapfre Guanarteme y el personal de enfermería asiste a cursos de mindfulness para la reducción del estrés, algo que años atrás era impensable.

Y tenemos otros ejemplos en Canarias: el Hospital General de Fuerteventura cuenta con un monitor de yoga para los pacientes oncológicos y el Hospital Doctor Negrín de Las Palmas implementará dentro de poco un programa de meditación para los pacientes oncológicos.

—¿La medicina integrativa es solo para los pacientes con cáncer?

Tratamos también diversas patologías crónicas en las que la biomedicina muestra sus limitaciones: fibromialgia, enfermedades degenerativas o enfermedades autoinmunes.

—¿Qué valoración hace de los resultados obtenidos?

—Vemos dos tipos de pacientes: los que se involucran muy activamente en llevar a cabo su plan de salud acompañando los tratamientos convencionales, y pacientes que se ven un poco superados y no llevan a cabo el cien por cien de lo que les sugerimos. La diferencia es bastante significativa en la calidad de vida y la disminución en el consumo de fármacos.

—¿Los pacientes aceptan estas terapias de forma positiva?

—Tanto un grupo como otro muestran su gratitud y un alto índice de satisfacción, de hecho muchos de ellos se han ofrecido para brindarnos su testimonio…

—¿Hay una evidencia de sobrevida o de remisión del cáncer con este tipo de terapias?

—De momento podemos afirmar que tenemos un impacto muy positivo en cuanto a la calidad de vida y la reducción del miedo por parte del paciente a la recidiva de la enfermedad.

En cuanto a la sobrevida y a la remisión, con las terapias complementarias tenemos que ser especialmente cautos y valorar los futuros ensayos clínicos bien diseñados y los metaanálisis con un número de pacientes estudiados que nos permitan sacar conclusiones más allá de los casos puntuales o anecdóticos.

—¿Hay algo que destaca?

—Sí, una importante reducción del estrés en los pacientes oncológicos.

—¿Por qué cuesta tanto en España que las medicinas complementarias de probada eficacia formen parte del sistema público de atención sanitaria?

—Al menos desde nuestra posición, cuando presentamos la Federación Española de Medicina Integrativa en la Comisión de Sanidad del Parlamento Canario, obtuvimos por unanimidad el compromiso de todos los partidos políticos para instar a la Consejería de Sanidad a implementar en el sistema público las terapias de probada eficacia, como lo hacen los países más desarrollados. Hemos dado un pequeño primer paso…

—Usted es vicepresidente de la Federación Española de Medicina Integrativa. ¿Qué hacen para favorecer la integración de las terapias complementarias?

—Estamos trabajando en la implementación de una Proposición de Ley que regule dichas terapias, para aportar claridad y combatir el intrusismo que, en gran medida, se da por el vacío legal existente. El camino no es fácil ya que hay resistencias que no deberían darse.

Nuestra idea es basarnos en quienes tienen más experiencia que nosotros, como el modelo alemán, por ejemplo. La situación que se vive hoy mismo en España clama legislación y regulación.

«El revuelo mediático abre al debate de algo que se negaba por sistema»

—¿A qué se debe la caza de brujas que sufren hoy disciplinas como la homeopatía o la acupuntura?

—Entiendo que se debe, en primer lugar, al desconocimiento y, en segundo lugar, a la resistencia al cambio. Aunque este revuelo mediático tiene un lado muy positivo, que es la apertura al debate de algo que por sistema se negaba.

La realidad es que en Estados Unidos y en el resto de Europa el concepto de salud integrativa está profundamente arraigado como un nuevo paradigma médico que suma las terapias complementarias de probada eficacia a los magníficos avances de la biomedicina y a los muchos que vendrán.

—Si tuviera aquí a la ministra de Sanidad, ¿qué le diría?

—Le diría que entre todos deberíamos regular las terapias no convencionales en lugar de perseguirlas u hostigarlas. Hoy contamos con bases como la recomendación expresa de la OMS para que sean incorporadas en los sistemas nacionales de salud y la aplicación de las mismas en centros de prestigio de Europa y Estados Unidos.

Y a todo ello se suma la amplia bibliografía que respalda su empleo, siempre realizadas y supervisadas por personal cualificado. También le diría que debería centrar sus esfuerzos en la prevención, trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Educación: no es de recibo que el 44% de los niños canarios tengan obesidad, por citar un ejemplo donde la educación y la prevención brillan por su ausencia.
Fuente de la noticia: Revista «Cuerpo y Mente». Marzo 2019